El inmigrante empleado de Trump que le plantó cara al republicano
Ricardo Aca rebate en un vídeo las acusaciones contra inmigrantes del candidato.
Ricardo Aca llegó con su familia a Estados Unidos hace 10 años tras
cruzar la frontera de forma ilegal. Deja claro que no es un delincuente,
ni un traficante de drogas y ni mucho menos un violador. Trabaja desde
hace dos años en el restaurante del hotel de lujo que Donald Trump
tiene en SoHo. Este joven de Puebla es uno de los inmigrantes a los que
el magnate inmobiliario amenaza con deportar si llega a ser presidente.
Indignado por las políticas sobre inmigración que propone el empresario
neoyorquino, ha decidido contar la historia de su vida, sabiendo que
puede ser despedido de forma fulminante.
Aca no reconoce a los emigrantes que describe Trump en sus eventos de campaña.
“Me ofende porque no somos así”, afirma este mexicano de 24 años en un
vídeo de casi tres minutos que colgó esta semana en las redes sociales.
El corto, editado por un amigo, se acerca a las 80.000 visitas en
YouTube y superó las 30.000 el primer día en Facebook. Ahí cuenta, con
un inglés perfecto, que tiene tres trabajos para poder ayudar a sostener
financieramente a toda su familia.
La madre le santigua antes de salir de casa. “Trabajo muy duro”,
insiste el joven, dejando claro que su ambición va más allá de recoger
platos. “Esta es mi casa”, cuenta en el perfil, después de mencionar a
los compañeros de clase que tuvo cuando estudiaba en el instituto.
Rechaza la idea que tienen los republicanos de que los emigrantes
mexicanos son unos vagos. “Puedo tener acento, pero no soy estúpido”,
añade. “Venimos a este país buscando una vida mejor”, reitera.
Donald Trump presume de haber colocado la cuestión de la inmigración ilegal en el centro del debate político. Y
con sus propuestas extremas, como deportar a los 11 millones de
indocumentados que se encuentran en el país, está arrastrando al resto
de candidatos republicanos a posturas también más radicales. Trump
ha resucitado entre otros la propuesta de levantar un muro en la
frontera sur. “Intentaremos después volver a traer a los buenos
legalmente”, asegura.
Aca es un apasionado de la fotografía y la utiliza ahora como altavoz
para hacer escuchar su voz de protesta. “Es importante defender a toda
la comunidad hispana frente a la caracterización que está haciendo Trump
de nosotros como criminales. No lo somos”, añade en esta especie de
perfil producido por New Left Media, una compañía de documentales de tinte progresista.
Trump no puede despedir en principio a Aca. Pero el vídeo puede poner
en una posición incómoda a los dueños del restaurante Koi SoHo, que son
los que alquilan el espacio comercial en el hotel. De hecho, pidieron
que se descolgara el vídeo. El empresario, de momento, se ha limitado a
responder que el joven mexicano está haciendo un “buen trabajo” en el
restaurante y que cuenta con un permiso de trabajo, que es lo que exige
sus compañías a los empleados.
Ricardo Aca es uno de los beneficiados del programa del presidente
Barack Obama que permite a los “dreamers”, jóvenes que llegaron de
pequeños de forma ilegal junto con sus padres, obtener bajo ciertas
condiciones un permiso temporal de trabajo renovable cada dos años. Es el mismo marco legal que Trump, al que nunca vio en persona, ha dicho quiere desmantelar si es elegido presidente.
“No puedo votar, pero sí tomar fotos de gente como yo”, explica,
dejando claro que no se siente “orgulloso por trabajar cada día bajo el
nombre” que luce el hotel.
Fuente:http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/20/actualidad/1440101444_006033.html
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